El llano
esconde tu mirada inquieta;
sé que me
observas pequeño en la eternidad,
y me recibe
con un cálido susurro de nostalgia.
Espero el
reencuentro antes de mi partida.
Las
ilusiones y los sueños son mi refugio
y fortaleza.
Pero se me acorta mi tiempo.
Será que es
tan fugaz la vida que me ciega.
He aprendido
a sonreír a la vida efímera.
Espero en
mis remembranzas volver
al principio
de mi ascenso.
Para
apreciar tu mirada inquieta
y sonreírle
a la felicidad
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