Envejezcamos
juntos, en un día de otoño.
Sentados en
un roble viejo, por testigo.
Contemplemos
una estrella fugaz,
a pesar de
nuestra ceguera.
Apreciemos
el cantico de los ruiseñores,
a pesar de
nuestra sordera.
Cerremos
nuestros ojos
y caminemos
a la eternidad.
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