Despierta
Pobres
hombres de ambición infinita,
no han
logrado cosechar las flores,
en su
búsqueda han quedado ciegos,
sólo
pueden defender riquezas,
han
quedado amarrados al estiércol,
ya ni
saben cuánto van teniendo.
Pobres
hombres, tan eterna angustia,
compran
casas, coches, yates, lujos...
sienten
en sus cuerpos tantos miedos,
sufren
de delirios, de persecuciones.
Cambian
seres vivos por lingotes,
creen
que el brillo de oro es su salvación.
Pobres
hombres necios, inhumanos,
¡sus
ojos son ciegos, no ven nada!
para
ellos no hay luna ni estrellas,
ni
caricias tersas ni nostalgia.
Es por
esos hombres que se acaba
un
planeta, que lo tiene todo,
que nos
dio la vida y la sangre,
los
mares, los ríos, las sonrisas.
Es por
esos hombres, mis hermanos,
que
otros hermanos traen panzas vacías,
se
mueren de hambre ¡son calacas!
se
mueren de frío ¡son cenizas!
Somos
engranes de sus empresas,
fuimos
tornillos o algunas tuercas.
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